Ucrania organiza la resistencia y se prepara para una guerra larga

Ucrania organiza la resistencia y se prepara para una guerra larga

09 Marzo 2022 Internacionales

El vampiro de la guerra reclama puntual su dosis de sangre joven. Ayer, en el centro de Leópolis, tres militares, apenas adolescentes que deberían estar en la universidad, volvieron a su casa en una caja de pino. Sus madres, conmocionadas, llevaban flores amarillas en su honor, el color de Ucrania.

El Estado ucraniano, desde su presidente al último de sus miembros, comienza a entender que la supervivencia del país que ellos quieren, con sus imperfectos aunque tangibles avances democráticos, su independencia del yugo moscovita y su acercamiento a la Unión Europea, exigirá enormes sacrificios. Los jóvenes reclutas son héroes hasta que se convierten en mártires.

Los vecinos de aldeas y ciudades se arman y aprenden a disparar, las carreteras se han llenado de controles militares con barricadas y erizos de metal y los monumentos de las ciudades se cubren con sacos terreros, como La Cibeles en la Guerra Civil española. En Leópolis, la distante París del Este, cuya distancia de la frontera polaca es de tan sólo 80 kilómetros, han protegido ya las vidrieras de las iglesias con planchas de metal, suponiendo que tarde o temprano los bombardeos llegarán aquí. Si cae Kiev, ésta será la nueva capital de la llamada "Ucrania libre". Puede que el resto del mundo crea que los rusos "van a ganar seguro". Ellos están seguros de lo contrario y la moral permanece alta. Ucrania no va a vender cara su piel por recibir armas de Occidente, como defienden desde ciertos partidos en Europa contrarios a proporcionar esa ayuda. Esas armas sólo son un instrumento efectivo. Ayer Polonia se declaró lista para desplegar todos sus aviones MiG-29 de fabricación soviética "de forma inmediata y gratuita en la Base Aérea de Ramstein (Alemania) y ponerlos a disposición de EEUU", a cambio de que Washington proporcione "aviones usados con las capacidades operativas correspondientes", informa Carmen Valero. "El Gobierno polaco también solicita a otros aliados de la OTAN -propietarios de aviones MiG-29- que actúen en el mismo ", sostenía el Gobierno de Varsovia.

Pero más allá de la ayuda extranjera Ucrania se defiende por propia y mayoritaria convicción de sus ciudadanos al precio que sea, tal es el miedo a volver al dominio de Moscú.

Ya nadie habla de partidos políticos porque ya no son necesarios. Concejales y diputados lideran la resistencia civil. Todo el mundo rema en la misma dirección. Los trabajos que no son esenciales ya no se ejercen, pero todo el mundo trabaja más que nunca en el objetivo común: la resistencia . El diseñador web elabora aplicaciones para recibir donaciones en criptomonedas. El asesor inmobiliario ofrece sus casas libres a los desplazados, aunque ya no cabe un alfiler en toda la región del Oeste. El restaurante monta una cocina en colaboración con la competencia. El esfuerzo de guerra va llegando a todas las capas de la sociedad.

Los cajeros dan dinero, aunque limitado y las gasolineras tienen combustible. Cuesta encontrar algunos alimentos pero lo básico sigue estando disponible. Es decir, el Estado ucraniano sigue funcionando y no se han hundido ni su moneda ni su capacidad logística.

Ya es el día 14 de invasión aunque parezca que han pasado 14 meses: Kiev resiste y eso es una noticia impensable hace dos semanas. La gran columna de blindados que iba camino de la capital parece haberse puesto en marcha en las últimas horas y se acerca a tiro de piedra del centro de la ciudad. No le será fácil tomarla. El combate urbano, si los rusos deciden ir al choque, puede ser muy sangriento y dejar muchas víctimas.

Los ucranianos recuperaron ayer, en camiones capturados, cientos de uniformes rusos de desfile con destino Kiev. Son los que pensaban usar para celebrar en la capital ucraniana si hubiera salido bien la frustrada Blitzkrieg de Vladimir Putin. Ahora les toca batirse en una guerra de ratas casa por casa, un tipo de enfrentamiento en el que siempre ganan los fabricantes de ataúdes. "Lucharemos hasta el final", dijo ayer por teléfono Zelenski a Boris Johnson.

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