
El mundo se enfrenta a varias “crisis cruzadas”
Santo Domingo.-Erosiones en el ingreso de los hogares, alza del precio del dólar, continuidad de la inflación, una posible recesión y una estanflación en Europa son parte de las previsiones menos fortuitas para la economía mundial.
Estas previsiones son reseñadas en el informe Perspectivas de la Economía Mundial 2023, de la autoría de Aurelio García Del Barrio Zafra, doctor en ciencias económicas y Director del Global MBA, con especialización en finanzas de IEB.
Se ha pasado de la globalización a la regionalización, dice.
Prevé que la desaceleración económica global se intensificará en 2023. “La inflación será todavía persistente, lo que obligará a una contracción monetaria más intensa que podría seguir fortaleciendo el dólar y causar problemas a muchas economías emergentes y en desarrollo. Pero, sobre todo, hay que subrayar que el entorno es enormemente incierto y volátil en un contexto marcado por la Guerra de Ucrania y la rivalidad geopolítica”.
Indica en el informe que lo peor para la economía global está todavía por llegar, debido a que los tipos de interés van a seguir produciendo incrementos y tardarán en tener los efectos deseados sobre los precios, y el crecimiento tendrá que bajar.
Expone que todavía no se ve nada claro respecto a cómo se logrará reducir los precios sin pasar por una recesión en EE. UU. y lo que supondría también una recesión en otros muchos países.
No obstante, precisa que en EE.UU. “no se observan grandes subidas del paro porque la economía mundial no presenta grandes desequilibrios y todavía no se observa una espiral descontrolada de precios y salarios, como efectos de una segunda ronda.
“Más allá de la difícil coyuntura macroeconómica, la sensación es que el mundo se enfrenta a diferentes crisis cruzadas”, indica.
Distintos fenómenos adversos como la inflación, la guerra, los problemas energéticos y de alimentos, los crecientes tipos de interés, la fortaleza del dólar y los problemas de sostenibilidad de la deuda en economías en desarrollo, la competencia geoestratégica entre EE.UU. y China o la necesidad de acelerar la transición energética, resultan abrumadores y dificultan el diseño de políticas públicas. Esto, dice, aumenta la probabilidad de cometer errores de política económica que los mercados penalicen, como le ha sucedido al Reino Unido.
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