
El sueño americano muere en la selva del Darién
Santo Domingo.-Cuando José Juan le dijo a Steven que quería ir a EE.UU. por el Darién, su hijo de 7 años le dijo que eso era peligroso, que era mejor hacerlo en avión, pero aún así ahora lidera enérgico el grupo de migrantes que comienza su travesía por esta inhóspita selva que separa a Colombia de Panamá.
Es como un juego para él, camina dando patadas a las botellas vacías que van tirando por el camino sus compañeros y trepa por las lomas resbaladizas y empinadas como si lo hiciera todos los días, pero a pesar de que ha crecido en el campo, en el departamento colombiano de Santander, es la primera vez que vive algo así.
José Juan Luna, que lleva cuidando a Steven desde que su madre les dejó solos hace 6 años, le explicó a su hijo que quería buscarle un futuro mejor; "Yo a usted no le dejo solo, papi, yo me vengo con usted", le respondió Steven.
Sabía que lo que les esperaba en el camino iba a ser peligroso; lo había visto en redes y en la tele. Dudó pero finalmente le dijo el padre colombia-venezolano: "vamos por la selva que eso va a ser una aventura"
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