En RD no hay emergenciólogos para tanta gente

En RD no hay emergenciólogos para tanta gente

13 Septiembre 2023 Nacionales

Santo Domingo.-Mayoría se concentra en Gran Santo Domingo y Santiago. Este año se han atendido tres millones de emergencias

No tienen poderes especiales, pero los emergenciólogos luchan cuerpo a cuerpo con la muerte. Las salas de emergencia son el campo de combate. Allí, cada segundo cuenta y una intervención oportuna puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

El protocolo es estricto y su preparación les permite maniobrar con lucidez en condiciones extremas. Están entrenados para enfrentar lo peor. En circunstancias críticas echan mano de técnicas de resucitación, muchas veces con resultados extraordinarios.

Sin embargo, contar con este personal especializado en las salas de emergencia de todos los centros de salud del país, tanto públicos como privados, es un lujo. Los protocolos sanitarios sugieren la presencia de al menos un emergenciólogo en estos espacios de atención, quienes tienen la responsabilidad de asistir a los pacientes más críticos así como gestionar y supervisar los casos bajo su “guardia”, siempre auxiliados de un personal capacitado, integrado en su mayoría por médicos generales y enfermeras.

Pero de lo ideal a lo real hay un gran trecho. Muchos de los recintos sanitarios locales no cuentan con la especialidad de estos médicos. La situación puede llevar a una atención no óptima en detrimento del paciente.

En la República Dominicana hay alrededor de 700 emergenciólogos, en su mayoría concentrados en unas pocas ciudades. Por tanto, gran parte del territorio nacional queda sin la cobertura de la atención especializada para casos de emergencia hospitalaria.

De esta cantidad, el 50 % se concentra en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo y otro 30 % en Santiago, de acuerdo con los registros que maneja el doctor Weyny Hayron González, presidente de la Sociedad Dominicana de Emergenciología (Sodoem).

El número de emergenciólogos activos resulta insuficiente para atender la avalancha de eventos que comprometen la salud, algunos casos más complejos que otros; y a todos se les debe dar respuesta, porque la salud es un derecho y más si se eleva el riesgo de perderla o sufrir mayores daños.

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