Otra coyuntura muy triste en República Dominicana

Otra coyuntura muy triste en República Dominicana

10 Marzo 2023 Nacionales

Santo Domingo.-Lo que hoy es República Dominicana, un conglomerado de personas de ascendencia aborigen, africana y europea que controla un territorio en el centro del mar Caribe, vive una aureola de delirios de grandeza y presunción, dignas de lástima y conmiseración.

Si en este pobre país todos los habitantes se van a la cama a dormir el sueño de grandeza, heroicidad, templanza y aciertos que quieren transmitirles las autoridades y una cofradía de alabarderos narcotizados por el derroche del erario, el mundo seguirá sonriendo a discreción, con pasmosa perplejidad.

La verdad es que no es la primera vez, ni la segunda ni la última, que este país paga un alto precio por su falta de fundamentos institucionales, democráticos y participativos, propios de un conglomerado donde históricamente no ha sido posible fomentar una cultura elemental de deberes ni de derechos.

Dominar y aplastar ha sido la norma, con distinta gradación del método empleado en consonancia con la evolución de la mediocridad y el nivel de resignación de la masa inerte e inconsciente que acepta el golpeo y se adapta al vasallaje.

Mi primo “Sal Andrews”, el hijo de Adolfina, me sorprendió hace años con una frase que vale más que un tratado de sociología.

Él me dijo que los perros toman agua a temperatura ambiente en cualquier pozo que encuentran en la calle para calmar la sed, mientras que los políticos solo la ingieren de un refrigerador para aprovechar la ventaja de que está mucho más refrescante.

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