
Pornografía: claves de la industria que genera el 25% de las búsquedas en Google
Santo Domingo.-El pubis de una mujer en primer plano. El vello destaca por su espesor y negrura. El triángulo sugestivo en el que desembocan las piernas abiertas que invitan a mirar. No conocemos su rostro, es un cuerpo fragmentado. Esta imagen, que remite al famoso y controversial cuadro El origen del mundo, de Gustave Courbet, es la que los lectores se encuentran al tener en sus manos La libertad de la pornografía, de la doctora en Derecho constitucional y profesora española Ana Valero Heredia (Serie Gong Ediciones).
Imágenes así sacuden, escandalizan y también excitan, pero, ¿podríamos considerarla pornográfica? ¿Por qué? ¿Qué es la pornografía? ¿Debería ser censurada, regulada o considerarla como libertad de expresión y protegerla? ¿La producción y consumo del porno causa daño real en las mujeres? ¿Qué sucede con los jóvenes y la educación sexual? ¿Lo pornográfico es arte? ¿Es política?¿Y el placer? Estas son algunas preguntas que se formula Valero Heredia para abordar la representación de la sexualidad humana y la pornografía con una mirada integral en su nuevo libro de ensayo.
Desde la Grecia clásica y la antigua Roma, con sus dioses erguidos y falos erectos, pasando por el Kamasutra indio, los templos dedicados al sexo, las ilustraciones japonesas como El sueño del pescador, la literatura erótica de la Edad Media, el Renacimiento italiano hasta nuestros días, la experiencia sexual está ligada a la expresión artística de distintas formas.
“La pornografía es el discurso más importante que existe en la actualidad”, dice, contundente, Valero Heredia a Infobae Leamos por Zoom desde una Valencia azotada por la ola de calor, mientras un ventilador refresca su espalda. ¿Por qué? “En el mejor de los casos, es discurso artístico; en el peor, discurso sexista y patriarcal. O sea, siempre de relevancia pública y política”, advierte.
“La pornografía es el discurso más importante que existe en la actualidad. En el mejor de los casos, es discurso artístico; en el peor, discurso sexista y patriarcal” Con casi 200 páginas y prólogo del cineasta, periodista y escritor español Gonzalo García-Pelayo, el recorrido que propone La libertad de la pornografía se compone de distintas aristas, incluida la jurídica. Así, temas como la libertad de expresión, el placer, los derechos a la igualdad, la integridad física y psicológica de las mujeres, la protección de la juventud y la infancia aparecen en sus páginas.
Pero también una mirada sobre la pornografía mainstream y la violencia naturalizada en ella, la grieta dentro del feminismo (¿hay que mirar porno o no?), la pornografía para mujeres, el posporno y el valor contracultural de la creación pornográfica son otros elementos sobre los que expone debates.
Según explica la autora en el libro, la historia cultural de la pornografía es la historia cultural de la humanidad porque “dicha historia es, a su vez, la de la censura de la representación del cuerpo y la sexualidad humana”. Valero Heredia cuenta que “cuando en la cultura occidental se vincula la expresión a la cultura católica, el sexo pasa a ser un tabú, obsceno, lo que debe quedar fuera de la escena pública y relegarse al ámbito estrictamente privado”.
¿Vivimos en un escenario distinto? “Culturalmente somos hijos todavía de eso, incluso en el siglo XXI, en una parte de la sociedad y por lo tanto también en nuestros representantes políticos”, opina.
Eso no se mira y no se toca El porno es un terreno que despierta polémica. Basta recordar las famosas censuras de obras artísticas bajo el manto puritano de la “obscenidad”. Lolita, de Vladimir Nabokov; Madame Bovary, de Gustave Flaubert; El amante de Lady Chatterly, de D.H. Lawrence; las películas Último tango en París, de Bernardo Bertolucci y Saló o los 120 días de Sodoma, de Pier Paolo Passolini o el cuadro Olympia, de Manet son algunos ejemplos. “La expresión artística en general, y la pornográfica en particular, han jugado y juegan un papel fundamental en el debate público”, dice.
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