
Una de las hijas de Amable: "Ay, papi, llámame desde el cielo"
Santo Domingo, RD.-“Papi, papito de mi corazón, llámame desde el cielo. No voy a poder vivir sin ti. Te amo, te amo, no me dejes”.
Así lloraba desconsolada una de las hijas de Amable Aristy Castro, frente al ataúd con los restos del expresidente del Senado.
Igual de desgarrador es ser testigo del llanto de un grupo de hombres, tanto de su familia como de la comunidad que, con el fallecimiento del conocido “Cacique de Higüey”, dicen entre sollozos sentirse desolados.
Doña María es una de las tantas envejecientes que, con una pequeña imagen de la Virgen de la Altagracia empuñada, se lamentaba por la muerte de quien “era su papá”.
Los años de ella dejan claro que el sentimiento de verlo como un padre, no era por edad, sino por la protección que por años él le dispensaba a ella y a su familia.
Él era devoto de la Virgen de la Altagracia. "Tatica", como la llamaba, y muchos entre sus lamentos, recordaban cuán fiel era a su fe.
De hecho, una imagen de la divinidad le acompaña en el ataúd.
Una de las imágenes que más llamó la atención fue la presencia del señor que se hizo un tatuaje en su cara con el rostro de Amable Aristy Castro. La tristeza se apoderó de él, como lo hizo con todos los que desfilaban por la residencia del exsenador de la provincia la Altagracia.
“Higüey no sabe lo que ha perdido. Se fue el hombre noble de este pueblo”, decía una de las tantas personas que lloraba sin parar por el deceso de quien se convirtió en una de las figuras más importantes de la política nacional.
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