
Comentario sobre los primeros 100 días de Dio Astacio
Los primeros 100 días de la gestión de Dio Astacio nos ofrecen un panorama que, aunque revestido de optimismo, revela las grietas de una realidad que no se puede ocultar tras cifras manipuladas y relatos complacientes. El tiempo, ese juez inexorable, está mostrando que los problemas que azotan a Santo Domingo Este no se desvanecen con un mero cambio de cara en la alcaldía; más bien, se perpetúan en un ciclo de promesas incumplidas que se parecen más a un juego de ilusionismo que a una gestión seria.
Los 111 vertederos improvisados eliminados son solo un espejismo que oculta un problema estructural heredado de gestiones anteriores del PRM. ¿Acaso no es este mismo partido el que ha permitido que la situación de los residuos sólidos se degrade hasta convertirse en un flagelo? La eliminación de estos vertederos suena bien en los papeles, pero el verdadero desafío radica en comprender por qué existieron en primer lugar y qué se está haciendo para garantizar que no regresen. Las limpiezas superficiales no solucionan una crisis que requiere una visión de largo plazo y un compromiso genuino con la infraestructura y la educación ambiental.
El "Plan Guerra contra la Basura" es un intento de poner un parche a una herida que necesita cirugía mayor. La comunidad no solo necesita ver bolsas de basura recolectadas, sino que exige un cambio profundo en la conciencia colectiva y en la infraestructura que sustenta nuestras ciudades. Sin un enfoque integral, estos esfuerzos son tan solo fuegos artificiales que iluminan el cielo por un instante, pero que no abordan el caos que se cierne sobre nuestras calles.
Respecto a la recaudación de 41,375,000 pesos dominicanos en julio, la cifra puede ser motivo de celebración para algunos, pero es un canto de sirena si no se acompaña de una rendición de cuentas clara. ¿Dónde están esos recursos? La falta de transparencia es un terreno fértil para la desconfianza ciudadana, y en tiempos donde la corrupción es endémica, cada peso cuenta y cada decisión debe ser justificada ante el pueblo.
A medida que algunos celebran los logros de la gestión actual, la realidad es que muchos en Santo Domingo Este enfrentan una desilusión palpable. La herencia de problemas que dejó el PRM se manifiesta en cada rincón de nuestra comunidad, y la gestión de Dio Astacio parece destinada a repetir los mismos errores que sus predecesores. La política no puede ser un escenario de propaganda constante; debe ser un espacio de diálogo y acción real.
Nos comprometemos a ser la voz de aquellos que aún esperan un cambio auténtico y duradero, que no se limite a las cifras, sino que se traduzca en el bienestar cotidiano de nuestra gente. La historia nos ha enseñado que el fracaso se cierne sobre aquellos que no escuchan las necesidades de su pueblo, y el tiempo, ese juez implacable, será el que dictará la sentencia final sobre esta gestión.
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