Los escondites de Bosch a la llegada de Caamaño

Los escondites de Bosch a la llegada de Caamaño

04 Febrero 2023 Politicas

Santo Domingo.-A las cinco y treinta de la mañana del lunes 5 de febrero, el profesor Juan Bosch marcó el número telefónico de la residencia de Tonito Abreu, despertándolo de un sueño profundo.

Tonito, te necesito urgente aquí. Ven de inmediato.

Mientras se alistaba para salir, el teléfono sonó otra vez. Un pariente militar, modificando un poco la voz para que no fuese detectada por algún aparato de intervención telefónica, le confirmó que Caamaño había llegado y que se estaba internando con sus hombres en las lomas de San José de Ocoa. Al rato volvió a sonar el teléfono, una y otra vez, de otros amigos que llamaban para lo mismo, dilatando la salida de Tonito hacia la casa de Bosch.

Bosch llamó a su lado a doña Carmen Quidiello, su esposa, y le confió algunas de sus preocupaciones. Bosch había asumido, tras haber recibido el viernes en la noche a un elegante Emilio Ludovino Fernández ataviado con un fino traje de shantung, que el mensaje que le trasmitía a nombre de Caamaño era que éste se adhería a la línea política que por entonces preconizaba el PRD y que consistía en “llevar al gobierno a su propia legalidad”, lo cual se hacía a través de consignas y de manifestaciones o discursos en los que esa demanda era la predominante, por lo que no tendría lógica que al día siguiente se le dijera que ya Caamaño estaba encabezando una insurrección armada, lo que constituía una negación completa de aquella estrategia.

“Él se quedó muy preocupado y pensativo con estos mensajes tan fuera de contexto, porque no estaba preparado para lo que venía, y porque aún tenía la esperanza de que Caamaño se reintegrara de manera normal a la vida política, hasta el punto de que le mandó a decir, y así se lo confió a algunos dirigentes, que estaba dispuesto a apoyar una candidatura presidencial de Caamaño en un combate democrático”, recordaría doña Carmen años más tarde en una entrevista con el autor.

El motivo de este mensaje pernicioso según me dijo doña Carmen era mantener a Bosch desprotegido y sin un plan de clandestinidad, para que fuese la primera víctima, ya que había que sacrificar a dos personas; era una forma de aniquilar a Bosch física o moralmente, acusándolo de la muerte de Caamaño.

Cuando Abreu llegó al número 60 de la avenida César Nicolás Penson, un edificio de tres plantas de las cuales Bosch ocupaba los dos apartamentos del segundo piso como residencia y como oficina, encontró al exrector universitario Hugo Tolentino Dipp- que estaba alarmado, igual que él, por estos insistentes rumores. El expresidente Bosch, que estaba en bata de dormir colando un té en la cocina, le comunicó de inmediato:

  • Compartir en: